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Tesoros olvidados: cómo cuidar y conservar tus fotografías antiguas

27 de octubre de 2026 · 4 min de lectura · Por Alex
Tesoros olvidados: cómo cuidar y conservar tus fotografías antiguas
Foto: La Clandestina

A ver, seamos sinceros. ¿Quién no tiene por casa alguna caja de zapatos llena de fotos antiguas? Esas imágenes que nos conectan con el pasado, con la familia, con historias que a veces solo intuimos. La verdad es que son auténticos tesoros, pero a menudo los tenemos guardados de cualquier manera, sin pensar en que el tiempo y las condiciones no perdonan. Y luego pasa lo que pasa: el papel se amarillea, la tinta se desvanece, las esquinas se doblan… Un desastre, vaya.

A mí me hace gracia porque la gente se esmera en enmarcar un cuadro moderno que le ha costado dos duros, pero luego tiene una foto de su bisabuelo con la que podría escribir una novela y la guarda debajo de un montón de periódicos viejos. Es que no puede ser.

Manos a la obra, con cuidado

Lo primero es lo primero: antes de tocar una foto antigua, lávate bien las manos. Y si tienes guantes de algodón, póntelos. Las grasas y aceites de la piel, por muy limpias que las tengamos, pueden dejar marcas y acelerar el deterioro. Parece una tontería, pero es el primer paso y el más importante.

Una vez que las tengas a mano, ojo con la limpieza. No se te ocurra pasar un paño húmedo ni, por supuesto, usar ningún tipo de producto químico. La mayoría de las fotografías antiguas, especialmente las de plata, son muy sensibles. Lo más seguro es usar una brocha de pelo suave o un soplador de aire para eliminar el polvo superficial. Si hay suciedad más incrustada, lo mejor es dejarlo estar o, en caso de que la pieza sea realmente valiosa, consultar a un profesional.

Almacenamiento: el gran olvidado

Aquí es donde la mayoría de la gente falla estrepitosamente. Una caja de zapatos no es un lugar adecuado. Ni un álbum con hojas autoadhesivas de esos de los años 80. Creedme, he visto auténticas barbaridades. La clave está en el material y el ambiente.

  • Materiales libres de ácido: Busca álbumes, fundas o cajas que especifiquen que son «libres de ácido» o «calidad de archivo». El ácido del papel normal es el enemigo número uno del papel fotográfico, lo amarillea y lo degrada.
  • Temperatura y humedad estables: Las fotos no quieren cambios bruscos. Lo ideal es un lugar fresco y seco, con una humedad relativa entre el 30% y el 50%, y una temperatura estable, preferiblemente entre 18 y 20 grados Celsius. Evita sótanos, buhardillas y paredes exteriores, donde las fluctuaciones son mayores.
  • Posición: Guarda las fotos planas si es posible. Si las guardas en vertical, asegúrate de que estén bien apoyadas para que no se doblen ni se curven.
  • Separadores: Si tienes varias fotos en una misma funda o caja, usa separadores de papel libre de ácido para que no se rocen entre sí.

Errores comunes que hay que evitar

Ya hemos hablado de algunos, pero no está de más recalcar los más frecuentes:

  1. No uses cinta adhesiva: Ni la de celo, ni la de carrocero, ni ninguna. El adhesivo se degrada con el tiempo, amarillea, se vuelve quebradizo y puede arrancar la emulsión fotográfica al intentar retirarlo. Si necesitas unir algo, usa esquineras fotográficas libres de ácido.
  2. No escribas en el reverso con bolígrafo: La presión de la punta puede marcar la imagen por el anverso, y la tinta del bolígrafo puede traspasar con el tiempo. Usa un lápiz blando (2B, por ejemplo) y escribe suavemente en un borde o en el reverso de una funda protectora.
  3. Evita la luz directa: La luz ultravioleta es uno de los mayores enemigos de las fotografías. Las desvanece y las amarillea. Si vas a exponer una foto, que sea con luz indirecta y, si es posible, con un cristal con filtro UV.
  4. No las dejes en marcos de metal sin protección: Algunos metales pueden reaccionar con los químicos de la fotografía y causar manchas. Asegúrate de que haya una barrera de material inerte entre la foto y el metal.

¿Cuándo buscar ayuda profesional?

Hay momentos en los que es mejor no arriesgarse. Si la foto está muy dañada, tiene moho, roturas importantes, o si es una pieza de gran valor histórico o sentimental, mi consejo es que acudas a un restaurador de papel o fotografía. Ellos tienen los conocimientos, las herramientas y los materiales adecuados para tratar estas piezas sin causar más daño. No intentes experimentar con fotos que te importan de verdad, por favor. Lo barato puede salir muy caro.

Si tienes dudas sobre alguna pieza en particular, o no sabes cómo empezar a organizar tu colección, escríbeme. Siempre estoy encantado de charlar sobre estos temas. Quién sabe, igual tienes un tesoro escondido y ni lo sabes.

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