"Cada pieza que sale de Brihuega se lleva un trocito de esta tienda a un sitio nuevo.
Ninguna vuelve, pero todas dejan su huella en el mapa."
Este es el rastro de todo lo que pasó por nuestras manos.
Medidos desde el mostrador de Brihuega. Alguien, muy lejos de aquí, tiene algo que estuvo en esta tienda.
Si pusiéramos todos esos viajes en fila serían 803.368 km: más que ir a la Luna y volver, que está a 384.400 km de aquí.
En línea recta, claro. Los paquetes no vuelan como los pájaros, así que por carretera fue bastante más.
Cada una de estas chinchetas fue una despedida.
Piezas que pasaron años esperando en una estantería de Brihuega. Las limpiamos, las fotografiamos, les buscamos el nombre que habían perdido y las envolvimos con más cuidado del que hacía falta. Y un día salieron por la puerta para no volver.
No sabemos qué ha sido de ellas. Nos gusta pensar que siguen ahí fuera: en una vitrina, en una balda, en las manos de alguien que llevaba media vida buscándolas sin saberlo.
Buen viaje, tesoros.
Gracias por haber pasado por aquí.